Marius Edoardo Antonioni

Sabes lo que no me gusta de mi

 

Cuando paso a ser el centro

de mi mismo.

 

Siempre me ha parecido

mejor la ocupación por el otro

por los demás

 

Sé que un caballo seguirá siendo un equino hasta su muerte

pero que bello resulta en los torneos, en las carreras,...

por algo sentimos tanto aprecio por ese animal

 

 

En cambio un hombre cautivado por su ego

en cualquiera de sus formas

resulta digno de lástima en algunos casos

y en la gran mayoría despreciable

 

Esto es prácticamente  inamovible

pocos pueden resolver su fijación enfermiza en su pequeño yo

 

Jesús el hombre más entregado de todos hacia los demás

tenía el don de hacerlos cambiar.

 

Hoy ni un millar de Jesuses modifica nada

 

Ciegos son, ciegos hasta la tumba.