Amo cada minuto que paso contigo
y es que vuelvo a conocerte
vuelvo a la mirada cómplice
a la feliz coincidencia
de tu risa y la mía
vuelvo a gozar cada caricia
y a dejarme amar
al fin sin resistencia…
Pareciera que el tiempo
se detuvo un momento
a mirarnos, sin creer lo que veía
tú y yo tomados de la mano
abrigándonos, cuidándonos
riéndonos de tonterías…
¿Qué nos pasó? Nos preguntamos
Tal vez fue la rutina, la suma de los días
quizás fue que olvidamos
acaso lo aprendido
dejamos que las piedras
construyeran un muro invisible
que nos prohibió mirarnos…
Pero Dios que es inmenso
no sabe de imposibles
y resucita muertos, si ese es su designio
y aunque no siempre entiendas
cuáles son sus caminos
permite que haya piedras…
Sabiendo que sin ellas
no suena igual el río
pues las piedras permiten
del agua que a su encuentro se golpea
extraer la más bella melodía…