Me visto de noche y de provocación,
dejo una pregunta flotando en el aire;
si tienes algo atrevido en el corazón,
acércate despacio, sin miedo a tentarme.
No quiero palabras tímidas esta vez,
quiero descaro, misterio y deseo;
dime al oído aquello que callas después,
hazme sonrojar con tu juego secreto.
Pero ven con respeto, eso sí:
la provocación también tiene límites;
si mi sonrisa te dice “ven hacia mí”,
tal vez tus mensajes despierten mis instintos.