Ya no seas como el mar
que se va y luego regresa
abrazando una vez más
con sus olas las arenas...
Y no seas como el sol
que me quema al mediodía
pues los rayos con su ardor
van quemándome la vida...
Ya no seas cielo azul
que se vuelve inalcanzable
porque quiero entiendas tú
que me duele estar distante...
Y no seas como el pez
tan esquivo cuando nada
porque nunca he de saber
si aún pervivo ahí en tu alma...
Ya no seas tan fugaz
como estrellas en las noches
que se van, se van, se van,
a perder al horizonte...
Y no digas más adiós,
si tenerte es lo que quiero;
pero no te obligo amor
a que sientas, lo que siento...