Meditando en lo hermoso de lo nuestro
yo recuerdo que tienes quien te adore;
el que lleno de amor, sincero y noble
ante Dios te juró su amor eterno.
En las horas que amante te poseo
admirando lo bello de tus dones;
me pregunto si acaso Dios conoce
la pasión que posee ardiente fuego.
Porque dicen que es mórbido pecado
que persiga tu amor, que es mi tesoro;
y que soy del infierno candidato
por destruir tu bendito matrimonio:
¡Más si el cielo me niega sus encantos,
el Edén buscaré en tus negros ojos!
Autor: Aníbal Rodríguez.