Si te hiciera el amor, te entregaría
la última luz de toda mi esperanza,
como dos náufragos en noche fría
que hacia la misma playa se abalanzan.
Como si fuera la última jornada,
y el tiempo se rindiera ya vencido,
como si entre las manos, entregada,
huyera la pasión rumbo al olvido.
Como si el mundo entero se extinguiera
y se apagase al punto la alborada,
como dos hiedras que el amor quisiera
unir hasta quedar entrelazadas.
Como si no fueras un espejismo,
y en el poema profundo hallara fe
de hundir todo el dolor en el abismo
para volver cierto lo que nunca fue.