Vivo en una isla dormida
Que solo se encuentra en el centro de mi cuerpo, en los latidos profundos de mi tierra.
Se crea una pausa cuando cierro los ojos.
Sus peces viven majestuosos,
nadando en las profundidades de mis ojos.
Son brillantes, de colores vibrantes.
Convergen por mi boca, exhuberantes.
Suben a mi cielo,
y riegan mis jardines con sus diminutos huesos
Se estrellan bruscamente en mi hogar
Incrustados en mi sien, me buscan vacilar.
Es entonces cuando la isla despierta,
Es entonces estruendo, insomnio
Gobierna mis ojos, se sacude el mar.
Soy entonces, un náufrago en mi propio ser
Un ente que no encuentra salida en su soledad.