En mi vida he tenido
muchos hermanos menores
que han llenado de amores
la soledad de mis días,
llenando de mil colores,
de mil historias vividas,
las que jamás yo me olvido.
Llegó primero a mis brazos
mi dulce Mota canela,
que vino siendo pequeña
de un pasado de dolor.
Después llegó Cindy bella,
Lorenzo, loro besucón,
y con la coqueta Aurora
me robaron la razón.
Años de luz nos duraron
y cuando al cielo partieron,
a mi vida pronto llegaron
perritos que me quisieron.
Bobby y Mota compartieron
con sus hijos hermanitos:
Príncipe, Reina y mi Jimmy,
junto a Toffe, el consentido;
nos dieron toda ternura
con sus hermosas locuras.
Después llegaron Pelona,
Pancha, Sammy y también Maylo,
Cindy, Chica y Bobbito,
Luna y Esmeralda a mi lado;
y en un ciclo infinito,
otra Pelona ha regresado.
No olvido a mis dulces gatos,
lindos dueños de mis ratos:
Claudio, Estrella y Chetara,
Leono y Pantro a mi lado,
Snack, Pirata y Pantera,
junto a mi gatito Sol.
Hay muchos más que hoy habitan
en el fondo de mi mente,
llegaron con gran dolor
y sanaron de repente,
rodeados siempre de amor,
de un cariño omnipresente.
Y aunque la línea de luz
del arcoíris cruzaron,
en mi alma se han quedado
con el camino trazado.
Me acompañarán por siempre
hasta el final de mis días,
y junto a mi hermana Karla,
entre luces y alegrías,
regresarán a mostrarme
el sendero hacia mi hogar.