Pasa el verano sin demora,
transcurre rápido sin pausa,
se nota su apuro.
¿Qué ha dónde va?…
forzando la prisa como necesidad,
queriendo justificar su urgencia…
en un supuesto compromiso,
pero al final…todo está marcado ya,
cumple su itinerario…sin tregua,
se consuma su cometido,
no hay error en lo establecido,
dictado está… tal cual,
con una precisión que asusta,
porque no deja lugar a corregir el rumbo,
solo hay que seguir la ruta señalada.
Somos títeres de esta obra adversa…
con desenlace incierto.
Desconocemos el libreto de esta trama secreta.
La vida como un arlequín …
engañando… para hacer llevadero el trayecto,
pero mofándose de la simplicidad de sus marionetas.
Yo,
seducido por la ilusión…de ser el protagonista,
con un corazón prestado…
jugando a enamorarme de forma ingenua.
Mi espontánea conducta…
sucumbiendo ante la hilaridad de mis idealismos.
Mis actos predeterminados…
burlados…
porque nada existe…sin previo acuerdo,
aunque resulte injusto.
Somos consecuencia de lo imprevisto…
solo somos animadores de un drama siniestro…
sin tiempo para morir.