LO EFÍMERO
El tiempo es como un relámpago errante,
que escribe sobre el agua nuestra pena;
cada minuto firma su condena
y borra lo que fuimos en instantes.
La vida es una lámpara distante
que arde sobre la gravilla y arena
su luz, mientras nos salva, nos cercena,
dejando al porvenir siempre delante.
Todo lo que respira es fugitivo,
la flor lleva un reloj entre su arcilla,
y el sol madura el fruto ya sembrado;
por eso cada instante es decisivo:
la muerte afila el filo de la orilla,
y todo lo que nace está contado.
LO ETERNO
Lo eterno no se extingue en la memoria,
ni muere cuando el tiempo ya declina;
su luz atraviesa toda ruina
y al polvo de los siglos da su gloria.
No teme a la distancia ni a la historia,
ni pierde su fulgor en la neblina;
permanece en el alma, cristalina,
más allá de la muerte y su victoria.
El amor, cuando es puro, es permanente,
y su huella desafía al tiempo oscuro,
venciendo con su luz toda frontera;
lo eterno permanece eternamente,
más allá de la sombra y de lo impuro,
como una estrella viva y verdadera.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026