José Luis Martínez Lotero

Ambas soy yo

Y la tierra donde crece el cambur, y la tierra donde se come el banano, tembló.

En una nací; en la otra me crié. De ambas comí, en ambas viví, y hoy, más que nunca, ambas soy yo.

Abrígame con tu justicia. Consuela mi tristeza. Ten piedad. Ten en cuenta que estoy lejos.

Alivia mi corazón. Veo, una vez más, videos donde se caen los edificios que un día me dieron su sombra.

Veo otra vez a los míos clamando impotentes, mientras no se pueden poner en pie.

El polvo de las casas traspasa mi pantalla. La cebolla que me tocó cortar es muy fuerte.

Impotente, al que vendía tequeños todo se le cayó. Al mazamorrero, su mazamorra se le derramó, y el sonido de su corneta de golpe se apagó.

La tierra bajo sus pies se estremeció. Ayúdame a entender por qué nos tocó.

Sé que serán fuertes. Sé que juntos lo lograrán. Estoy seguro de que sus heridas sanarán.

De tus fuerzas saldrán sus motivos; en su boca se mantendrá la fe.

Al final, nos diste el mismo suelo. Al final, nos obligas a terminar nuestras frases con un amén.

Estuve comiendo caraotas sobre esas tierras. Disfruté de los frijoles de mi abuela.

Dos lados componen este corazón: a uno le gustan las empanadas con queso; el otro no deja de preguntar por la guayaba, el lulo y el cholado caleño.

Dame fuerzas. Necesito entenderlo.

¿Por qué la tierra que sostuvo una vez mis huesos decidió ceder? ¿Por qué se movió, atacó, pidió el rezo?

Nos duele la distancia. Se sigue moviendo el suelo. Yo me bañé en La Guaira. Disfruté de mi Cali bello. Pero sobre estas ruinas, estas lágrimas y este presente incierto, seguiremos luchando. Seguiremos rogando. Nos mantendremos firmes.

Colocaste en mi corazón dos banderas. Sus astas tambaleaste. Se tornaron borrosas sus siluetas. Saldrá el sol por sus montañas de nuevo. Y ese amén que nos falta acabará estabilizando mis tierras.

Porque aunque nací en una y crecí en la otra, aunque en una comí cambur y en la otra aprendí a decir banano, aunque hoy me duela la distancia y no pueda estar allí, cuando una tiembla, la otra también me duele.

Porque las dos están en mí. Porque las dos me hicieron. Porque, al final, Si algo es cierto, Es que terminaré preguntándote de nuevo .