Al genio de la lámpara
le pediré un deseo de luz,
que alumbre siempre tus días
con paz y con dulce armonía.
Que abrace tu piel y la mía
con hilos de suave calor,
cuando la noche sea fría
o nos haga falta el amor.
Que un ángel cuide el desvelo
y pinte una hermosa mañana,
que nos dé su aliento y su cielo
al esperarte en mi ventana.
Que duerman mis tiernos besos
en la almohada que toca tu rostro,
donde no existan adioses
y el cariño se quede muy hondo.
Que me encuentres vertiendo poesía
muy cerquita de tu corazón,
guardando en el papel todavía
los recuerdos de nuestra ilusión.