En realidad, un escritor no escribe
más que un solo libro.
El mío es el libro de la soledad.
—Gabo.
Contenerse no es fácil, hay una presión dentro, las palabras piden salir y no las dejo; el corazón late, veo imágenes, leo mensajes, se me vienen momentos vividos, imagino en un arrebato lo imposible de una vida sin alguien, miro y remiro unas fotos y la razón, inteligente, nota que no es su momento, se queda al margen, espera a que el corazón termine su tábula rasa, barquillo en silencio, paciente, al abrigo, que ansía salir a una mar en calma. Contenerse no, no es fácil; un resorte me empuja a continuar esta senda. A ese engendro malicioso que habita en lo alto le importa cero mi felicidad, mi salud —tonterías a su parecer—, solo quiere que viva lo suficiente para reproducirme aunque esas criaturas acaben desnutridas. Lo demás, monsergas que nos inventamos los humanos por aburrimiento, que sepa esquivar un coche si me lo veo encima, oler un peligro si me acecha. Contenerse, sí, es una odisea sin Odiseo.