Leoness

El abismo mineral

Cruza la aguja del tiempo tu sombra de vidrio,

un estallido sin nombre perfora la noche helada,

el silencio es una piel dura, una muralla de hierro

donde el mercurio de tus pasos no deja memoria.

 

Ya no hay orilla, mi amor, ni certeza que dure,

la gravedad es apenas un viento ciego entre las piedras,

y el dogma de los hombres cae hecho ceniza en la tierra

mientras tus trazos de cristal me atraviesan el vacío.

 

Eres el fósforo líquido en la arquitectura del aire,

la única grieta viva en esta casa de sombras, donde

nosotros, desnudos de carne, despojados de centro,

somos la pura materia oscura que el espacio olvida.

 

Un universo de mineral que ya no sabe respirar nos mira,

y en su ecuación estática, sobre la sal y la noche,

solo queda la resonancia sorda de habernos amado

en la mitad del infinito.