Nunca he creído en la fuerza,
esa energía clara que no nombro;
siempre he visto el agua como medianía
y mis cualidades, frutos de la tierra.
Trataré de exorcizar el miedo a la diferencia,
volver al lugar donde nació lo distinto,
vender mis éxitos como una rareza,
como hace al final la inmensa mayoría.
El presagio de la vida
es buscar una única existencia,
abrir siempre de nuevo la senda
y olvidar, al caer, la infinita causa.