Encontré una huella
que se incrustó en mi piel,
es un estigma fiel
que mi frente selló.
Es una puerta abierta
a un sol mayor
de un concierto de notas
que en el aire se esfumó.
Son los inciertos versos
que desnudos bajan la colina
para dormirse en el mar…
Medito en el sueño oblicuo,
junto a mi televisor,
ese encendido tirano
que me hace capitular
en blanco y negro...