Aunque mis poemas duelan y censuren,
Aunque me tapen la boca con condena,
Aunque el poderoso truene y me ordene
Callar: la tinta corre y no se apuren
Porque si el pan se esconde y no maduren
Los campos, si la ley se vuelve ajena,
Alguien tiene que herir con voz serena:
La palabra está escrita. No la borren.
Que tiemble el oro, que arda la mentira,
Que el miedo vista traje y se retire.
Yo solo tengo versos y una lira.
Y mientras haya un hombre que respire,
Habrá quien grite, aunque le martiricen:
La palabra está escrita. Y no se vire.
Jaime Correa © derechos reservados
Voz del poeta : WEB