Van mis ojos de hoguera y de lunares
en las crestas del lino donde mora
el beso florecido que es aurora
y es guirnalda y sonrisa de azahares.
Es un frágil soñar de despertares
en las astas de un fuego que devora,
¡Ay sueños que antes fuisteis!, sois ahora,
madrugadas de alumbre y soleares.
Así mi mano hiere en la lisura
de la sábana, huella de esa ausencia
de ti, que fuiste tronco y hoja y rama
y cuerda de guitarra en la locura.
Yo fui ese viento y tu bendita esencia
de azucena que a mi pesar reclama.