Trataré de ocultar tu identidad
entre el blanco y el negro del papel
litigando contra la claridad:
la evidencia no siempre tiene piel.
A tu nombre le falta la mitad
más huidiza del trozo del pastel;
a nosotros nos sobra libertad,
ríos de tinta y torres de Babel.
Este verso trolea tu atención
suspendido en tu lado más sagaz;
o, tal vez, con la voz de la intuición
lograrás dar con él. Eres capaz.
Ondeará tu bandera en mi jardín
mientras haya un signo germinal.
Imagino que debo poner fin
al mordaz decasílabo final.