Te quiero, te pienso y te extraño.
Te quiero como solo se puede querer al amanecer, cuando el resplandor de un nuevo día despierta la esperanza y renueva los sueños.
Te pienso como se piensa a quien nos fortalece, incluso en medio de todas mis inseguridades, mis miedos y mis verdades.
Te extraño porque, para mí, tu presencia es luz en un camino que alguna vez conoció la oscuridad.
Te quiero, te pienso y te extraño porque sé que es contigo con quien deseo construir el presente, compartir los instantes y dar sentido a los días.
Te quiero, te pienso y te extraño porque, aun en la distancia, habitas mis pensamientos, iluminas mis recuerdos y acompañas mis anhelos.