En la eternidad de la vida
soy la concha en la arena,
enterrada en mis pensamientos
y escondida de los ajenos.
La arena, el conocimiento
me limita al momento,
sin saber, que ahí mismo dentro
podría ser algo nuevo.
Un día el mar vendrá por mí
y yo llegaré al fin,
a los mares de sentimiento
de ser y conocer.
La libertad tocará mis pies
y yo me convertiré
en el tiempo
y creceré.