Sé que eres hombre prohibido, que mis manos nunca tocarán tu piel, que este gran sentimiento camina sin destino, que el eco de mi voz se pierde en el camino lejos de tu sombra, de tu risa y de tu tierna mirada que en mis sueños guardo con celo y frío.
Jamás tus labios darán calor a los míos, ni el tiempo borrará esta dulce condena; estoy atada a ti por hilos de pena, navegando en silencio por mares vacíos donde tu nombre es la brisa que me llena.
Frente a frente la vida jamás nos pondrá, lo sé muy bien, lo dice la cruda realidad, pero el alma no entiende de leyes ni instancia, y aunque el alba de este amor jamás llegará, mi pecho te amará con toda su ansia.
Me resigno a quererte desde este rincón lejano, a ser el guardián de un fuego que no quema,
a escribir mi sentir como un triste poema que late escondido en mi pobre corazón, sabiendo que en tu vida... yo no soy ni seré el tema, pero igual te amo y \"siempre te amaré\".
Anita del Perú