racsonando

Estos ojos

Estos ojos

que apenas tengo

estos ojos 

que apenas soy

ya no condenan 

tu boca

ya condenan tu lengua 

y no condenan tu voz.

Estos ojos de sol poniente

caminan de sur a norte

sobre los pliegues de tu amor...

 

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IV. El Hereje

Si el santo me cobra en veladoras

y el beodo me paga en trago,

yo te pagaré en blasfemias dulces

para que el lunes no me alcance.

Te escribiré un evangelio chiquito

con tinta de besos mal dados

y te lo firmaré al reverso

del último escapulario que me queda.

Y si el domingo se niega a llover milagros,

pues que truene.

Yo te guardaré bajo techo con formaldehído

en los labiosy promesas que no se pudren.

Porque un amor incrédulotambién

merece su misa negra

donde el único mandamiento sea:

besarte, besarte y besarte.


Pues si el cero se rompió, que se haga añicos

V. El Resucitador

Lunes. Te encontré muerta de rutina.

Martes. Te soplé café en la nuca.

Miércoles. Te mentí que todo iba a estar bien.

Jueves. Te creíste la mentira.

Viernes. Nos emborrachamos de promesas.

Sábado. Te besé la frente húmedahasta que llovió adentro.

Domingo. Te resucitécon la misma lengua con la que el santo reza

y con la que el beodo maldice.

Ya no necesito veladoras.

Tengo tu risa para alumbrar.

Ya no necesito formaldehído.

Tengo tus manos para que nada se pudra.

Si volver a empezar es pecado,

entonces pécame otra vez.

Que yo ya abrí la funeraria

solo para cerrarla contigo adentro

y no dejar salir a nadie.