He aprendido
que nunca serás mía
aunque siempre fueras para mí,
que nunca me harás tuyo
aunque esperara
por siempre.
y que las horas seguirán
doblándose así de lento
para llevarse los días
(uno a uno)
cada vez más lejos.
hasta que el peso del olvido
les haga caer todos juntos
—hechos años—
esparcidos por el suelo
en tu presencia.