Vas metido en mis sueños,
en mi sangre, en mis ojos,
y en cada rincón de mi ser.
Te llevo como lleva el cielo
la memoria de sus estrellas,
como el mar guarda en silencio
la caricia de la luna.
Estás en mis pensamientos
cuando despierto y cuando sueño,
en ese latido secreto
que pronuncia tu nombre
sin necesidad de palabras.
Vas conmigo en cada paso,
en cada suspiro,
en cada instante que la vida
me regala para recordarte.
Y aunque el mundo cambie,
aunque los días pasen,
hay algo que permanece intacto:
tú,
metido en mis sueños,
en mi sangre,
en mis ojos,
y para siempre,
en todo mi ser.