El Bisonte
Iba por un camino. El horizonte
daba un juego de espacio, fuera, dentro.
Verdad, mentira, soledad, encuentro
entre impetuosa luz y oscuro monte.
La luna, el sol... la luna... el sol... ¡bifronte
forma de Apolo y de Selene adentro,
mil y una noches, corazón sin centro!
El maligno animal era un Bisonte
que caminaba por la vasta tierra,
vástago de Tifón, de incierta piel
que en la sombra abre y que en el alba cierra.
Nos miramos los dos. Un cascabel
repercutía su increíble guerra
de sombras y de luces en tropel.