Lázaro Vasallo

—Dunas—


Aléjate de mí, acércate a mis intenciones de ser libre;
recorre mis laberintos y las estrellas de mi alma.
Tus sueños son mis dudas y mis delgadas injusticias;
recrea mis vicios en tus miradas.

Si te acercas a mis dunas, descubrirás mi aliento;
mi aliento huele a selva y se escapa con mis instintos.
Enterrada en mis recuerdos, desolada, así es tu martirio.
Nunca imaginé tanto dolor, porque duele.

Duelen los sentimientos de cada atardecer,
los intentos de tener olor a sensibilidad,
y la recaída del alma, que se acerca al amanecer.
No es cobardía; es temor, es dolor, es libertad.

Un día cualquiera es un atardecer;
es la maldad arropada antes del anochecer.
Hoy miramos el brillo de los astros antes del atardecer.
No intentes doblegar mi ser; intenta mentir al oscurecer.

Acércate a mi esperanza de vencer el sueño;
no podemos enriquecer el lado oscuro del deseo.
Hoy habrá un sueño sin regreso, pero un día será el fin.

Mi alma filosa será tu salvación; intenta recorrer mis células.
Tu sangre, junto a la del deseo, no morirá por dolor.
Mírame una vez en tus sueños; escucha el grito de horror.

Amargas, dulces, tenues: así serán nuestras almas gemelas.
La vida nos sigue dando vueltas;
antes, escucha mis historietas.
Los fantasmas sueñan y recorren las heridas pasadas.

Lázaro Vasallo 
1/8/2026
Mundo Perdido