A veces lastimas
por actuar a la ligera,
y ya no hay vuelta atrás;
el tiempo pasa factura.
El arrepentimiento no libera
de culpa cuando la herida
que se ha inflingido
aún no ha cicatrizado.
Las lágrimas se contienen;
no es orgullo desmedido,
es el pesar que se enraiza
profundo en el corazón.
Pedir perdón por un error
es un acto personal
que ayuda a sanar
las emociones.