Rabaa Alkhateb

500 millas de casa

Son las seis de la mañana.

La voz de Joan Baez resuena.

Lord I am one, Lord I am two lord I am Three lord I am four

lord I am five hundred miles from my home

Sabe que no volverá a casa.

Pero sabe que tampoco llora de nostalgia,

sino que llora por no poder regresar, por no querer hacerlo.

Llora porque nunca tuvo un hogar al que regresar.

Son las seis de la mañana.

Las sábanas blancas sobre la cama son el sudario

que le recuerda a quien ha muerto su soledad,

y que incluso el lenguaje ya no es su amigo.

Son las seis de la mañana.

La luz del día ha comenzado a filtrarse por los bordes de la cortina gris,

anunciando un nuevo día.

Quizá, para quien no olvida, cada día nuevo es antiguo, es pasado.