Cuando la tierra tiembla
10 de agosto de 2026
Cuando la tierra tiembla, nos estremece,
y el miedo tiñe de gris la madrugada;
Jesús, con su luz, el corazón fortalece,
siempre en el dolor, su mano resguarda.
Entre ruinas florece la esperanza,
como jardín que renace entre escombros,
cada mano que ayuda siembra bonanza,
cada ser rescatado causa asombro
Van socorristas con valor y prudencia,
arriesgan su vida por sacar al hermano;
Cristo con su esencia nos da resistencia,
bendice sus manos, Creador y soberano.
Y cuando la noche parezca infinita,
el llanto se mezcle con la incertidumbre,
la Palabra de Dios cual estrella invita
a caminar con fe hacia una nueva cumbre.
Nuestro Padre es amparo, es fortaleza,
nos da su ayuda segura en armonía;
la tierra ruge y el dolor atraviesa,
su amor persiste, se cumple su profecía.
Por eso, mi Señor, alzamos las manos,
por quienes sufren y quienes no están;
por quienes rescatan a los seres humanos,
y por los animales que aliento nos dan.
Tras la angustia renace la confianza
que vuelva a los hogares gran alegría,
y el corazón encuentre en ti templanza,
y su amor transforme mi dolor en vida.
Porque aun cuando todo parezca perdido,
su mano, Señor, jamás nos abandona;
con los rescates sentimos que estás vivo,
en actos de fe, su misericordia obra.