Hubo días en los que un viernes no fue suficiente
para superar esa mala noticia de último momento;
esa amistad que se fue porque le ofrecieron un
mejor trabajo; un padre diagnosticado de una
enfermedad terminal; la perdida de aquel departamento
porque alguien ofreció más de lo que pagabas.
Ese día no recupero todo, pero desahogo un poco.