Me escondía para no verte,
tenía vergüenza de hablarte,
mi corazón latía al sentirte, las
venas se mostraban en mi piel,
supongo que eres una sensación
curiosa.
Al dormir en tu habitación,
me acomodé en tu cama,
no tenía miedo ni frío, fue
un momento agradable, no
veía ni una amenaza ahí.
Me invitaste a beber un café,
acepte sin esperar algo
extraordinario, solo me diste
un beso fugaz, que alteró mis
sentidos, no me esperaba esta
situación, solo quería un café.
Nuestros apellidos se juntaron,
el amor floreció del suelo, llevamos
una espina en el dedo, no quiero
alejarme de ti, ya te estoy queriendo,
solo te pido un juramento de lealtad.