Tengo sueño. En la radio, una canción del pasado. Azul.
Luces me alertan desde el otro carril.
—Azul...
Al girar la vista, estás aquí
—Hola.
Como si no hubieras muerto: «No existís». Ella ríe.
—¿Vamos de regreso? ¿Este es el camino a casa?
Transpiro.
me da un pañuelo.
—Toma.
Ese gesto. Mis pesadillas. La ruta. Azul y yo.
Íbamos a casa ebrios. Algo se cruzó. El golpe, la sangre; hierros retorcidos, vos me diste un pañuelo que se tiñó de rojo.
—Azul —susurré.
Desapareció.
La carga es pesada, mi culpa lo es más.
El asiento está vacío.
—Vamos a casa.