Acérquense, caballeros,
señoritas y señoras,
no necesitan dinero,
adelante sin demora.
Anímense, mis paisanos
y los que vengan de fuera,
el suministro se agota
y el artículo no espera;
me lo quitan de las manos,
acabaré en banca rota.
Hoy aparezco tirando
la casa por la ventana,
sin porqué, cómo ni cuándo,
sin esperar a mañana.
No quiero hacer el agosto,
es un chollo, una bicoca,
un festín a bajo costo,
la gente se vuelve loca.
Os cambio un rato de ocio
por el petróleo de un jeque.
Como verán, no hay negocio,
se trata de un simple trueque.
También os puedo ofrecer
un canje con hidalguía:
me dais un amanecer,
y yo, vuestros buenos días.
Traigo una nube en oferta,
un océano de rebaja,
una puerta siempre abierta,
una llave que no encaja,
un sueño que se despierta,
un corazón a la baja.
Vendo un sol a muy buen precio,
un consejo sin futuro,
la red que perdió el trapecio,
un salto que no es seguro.
Me queda un verso de sobra,
otro más sin terminar,
un cheque que no se cobra,
esta boca sin besar,
el no de una margarita,
el canto de una sirena,
un sorbo de agua bendita,
un silbato que no suena,
un león vegetariano,
un calcetín sin pareja,
un cambio de meridiano,
una mirada perpleja,
una pluma que despinta
de un pájaro carpintero...
y una manera distinta
de decirte que te quiero.
En tan solo unos segundos
recojo todo y liquido
para explorar otros mundos.
Me marcho como he venido. 🤚