Azahel Zagal García

Mi último reclamo ...

Tierra amada ...

 

Parece que la fuerza de mi marcha 

quedó recargada en la nostálgica 

antesala del pasado 

 

Luna tras luna engullendo el tiempo 

Deambularon mis versos desolados 

para llegar a tí, amada tierra 

de silencios y leyendas

 

Pétalos horadados de antiguos almanaques

abrieron la corola del tiempo

para hilvanar recuerdos de tu historia 

y terminar con el mutismo inútil 

que huele a mentira desollada 

 

En aquel ambarino atardecer 

a la orilla de la calma, bajo la sombra de tristezas

el sol se ocultaba con premura

para no escuchar el conjuro 

de las aves expulsadas por el viento 

 

La tibia tarde rodeada de soledad 

marcaba el ritmo del sentimiento ofuscado 

que por décadas permaneció intacto 

 

¿De que sirvió cambiar de piel 

si las  alas nuevas aún conservan

el olor a quebranto ? 

Haber asfixiado al amor 

entre sábanas de escepticismo 

Sentir la agonía que extingue la luz 

y el compasivo día cierre por fin 

la herida de la espera 

¿de que sirvió?

 

He viajado de prisa como el viento 

la distancia no contaminó mis sueños

costumbres y añoranzas generosas 

avivaron los recuerdos de tu rostro,

de tu esencia y del bálsamo inmaculado de tu credo

 

¡Pero qué importa lo que haya pasado en mi ausencia!

aunque soy un nuevo extraño

he vuelto a tí 

he vuelto para sentir tu  calor 

la frescura de tus brazos 

y la fragancia de tu aliento 

 

Hoy,  antes que llegue el ocaso 

quiero llenar el espacio 

vacío de mi partida 

porque ese adiós que quedó en el aire 

se albergue en el regazo de tu lencho 

 

Yo nací para amarte 

sentirte y exaltar tus glorias

para hacer de tu lenguaje mil poemas 

y en las noches de reposo 

cuando te acerques a Dios 

observar la misticidad de tu belleza 

hacer del tañer de tus campanas 

atalayas de sonidos 

que cautiven con sus notas 

el nacimiento de la flor de primavera 

para decirles a los pájaros silvestres 

que exterminen el germen  de la duda 

y los surcos campesinos

de cansadas yuntas 

germinen el prodigio de la vida 

 

Quiero guardar en tinajas  de barro 

las enlodadas gotas de juventud 

que aún persisten 

en la exigua fuente de la pila 

anochecer con tu recuerdo 

para llevar tu ternura entre las manos

y prolongarla en mi sueño de silencios

 

Aunque sé que es mi último reclamo 

quiero escuchar de tus longevas campanas 

sus vibrantes y pinceladas notas

exhumar de tus hornos familiares

el porteto de tus panes milagrosos 

 

... Tierra amada 

extendida sobre tus aguas ejidales 

enterraré la soledad de mis anhelos

y la extraviada memoria de mi ausencia.