Oigo el canto entre las ninfas
para escuchar hoy tu voz,
y al verte, lucero al alba,
mi fuego se fundió en ti.
Contemplo mi mundo entero
y el brillo de tu sonrisa,
angelical sobre esta tierra
de barro y agua sagrada.
Eran nubes grises
que opacaban tu hermosura,
mas el viento las dispersa
en la aurora de esmeralda.
Es la magia de sentirte,
es el amor que renació,
y que ha brotado en mi tierra
bendita como una flor.
Así la lira de Orfeo
da su forma a la armonía,
que acompaña y embelesa
al corazón que suspira.