Nadie debería pedir permiso para sentir
ni recortar el afecto por complacer un celo,
la amistad sincera no sabe de ataduras
ni se esconde en sombras bajo el mismo cielo.
Hay quien murmura y busca condicionar el paso
hay quien cede el criterio por guardar la calma,
y transforma un abrazo que antes era fuego
en un tibio susurro que no llega al alma.
Se nota la distancia cuando cambia el viento
cuando las palabras se vuelven medidas,
cuando el juicio ajeno dicta las lecturas
y borra la huella de historias compartidas.
No se atiesa la pluma ni se apaga el brillo
por quien prefiere el yugo de una voz ajena;
la dignidad camina con la frente en alto,
libre de temores, de sombras y pena.
Al final del día, cada quien decide
si vive en la gracia de su propio ser,
o si deja que otros le marquen el rumbo
y le digan a quién debe o no querer.
UnMomentoDeReflexión
© D.Violeta