No sé si es instinto o espejismo,
si es un abismo disfrazado de ternura,
o un incendio secreto que me arrasa la piel
cada vez que tu sombra roza la mía.
Eres relámpago que parte la calma,
marea que me arrastra sin aviso,
tormenta que me quiebra la razón
y me obliga a desear lo prohibido.
Tu voz es un filo que acaricia,
un murmullo capaz de derribar muros,
un soplo que me enciende por dentro
y me deja sin aire ni refugio.
Ansío el roce de tu piel húmeda de vida,
ese perfume que nace del cansancio y la rabia,
mezcla sagrada de verdad y sudor
que vuelve mis manos insaciables.
No sé si es locura o destino,
si es pecado o revelación,
pero en cada gesto tuyo
mi cuerpo reclama lo que no debería nombrar.
Y aunque nos cierren la distancia,
los silencios y las otras vidas,
el deseo sigue latiendo en mí
como un tambor secreto, indomable, eterno.
JFAS 10-09-2025