Sebas 1987

Héroes de una sumisa entelequia

 

 

Héroes de una sumisa entelequia

 

Tenían pendiente una fotografía en las toscas, en un monte de oro.

Un vino carmesí en los suburbios de un París poetico

o un oleaje de escamas plateadas y ferias inflexibles.

Un Hilton escandinavo, quizás,

la vigilia brillosa,

un cigarrillo y los esqueletos de dos farsantes acostados en la cama

¿Recuerdas el final de esa calle?

Siempre estaba en ella un hombre que silbaba relatos epopéyicos;

su perro —o tal vez su sombra— le olfateaba la alpargata,

y en su silla colgaban el desgano y el olvido.

¡¿Recuerdas Bahamas?!

El piso frío, la ducha fría, la cerveza fría, las torpezas frías, tu desvelo tibio

esa noche en que quisiste encontrar todo aquello que perdiste dentro de mí

y me abrí el alma.

 

Pendiente el cuadro de los desusos de la piel.

La cita de Vallejo en tu espalda.

¿Cuál es tu cita favorita?

¿Tienes algo que esté a tu favor?

El coro ebrio en la crudeza de una madrugada,

colgando como un loro de un cable,

y un folleto indoloro en las aristas de un cielo moro

Pendiente una película de Fellini a risas rotas.

Una comida que llene.

un libro de burgess 

Darse vacíos para respirar

y ser parte de la vida.

Simplemente eso.

Dejar de lado tanta mala muerte,

tanto anhelo contemplándose desde afuera,

tanto clon de piedra,

tanto papel picado.

 

Pero contigo no había motivos para lo pendiente.(El tipo en tercera persona oyó su propia pared).

Compañera, o como solía llamarte para los fundamentalistas de la ética:

Bahamas.

Contigo quería ser siempre una parte, una porción, un fragmento,

algo del tiempo.

De mi tiempo, de tu tiempo, de nuestro tiempo.

Contratiempo de todos.

Quería tomar las lágrimas de tus ojos,

embriagarse sin deberes, corregir las resacas.

Héroes sumisos, entelequia cruda.

Se fueron, contratiempos de todo.

Dejaron todo ahorcándose como un pendiente,

pendiendo de frialdad y un mutismo de juez 

(En el agua, el escribidor tenía la sensación de que los personajes creados por su imaginación tomaban la carne de la ficción para decir adiós, ahogándose lentamente en el olvido).