Frida Marie

Hiel

Tardes y noches los nervios me devoran,

maldigo esta podrida enfermedad.

Subiré por las paredes cuando te necesite,

convulsiono entre berrinches.

Te quiero hasta mutilarme

y al tenerte enfrente,

soy silencio.

 

Mas por ti ya no me queda, ni puedo.

Estoy cegada 

Y tú sordo

 

Sabes que tendrás que marcharte pronto

Pero antes esperarás hasta terminar moribundo

Ya convertido en fiel seguidor,

sin cuestionarme, bebes ahora de mi hiel.

 

Catador de ponzoña,

te ruego entiendas que cedo,

que a ratos ya no soy yo,

ni mis manos,

ni mis mantos y mi carne 

 

Amor…

Tu dosificación nunca toca un cuentagotas

Me parte romperte de tanto en tanto.

 

Nos abrazamos en cuenta regresiva.

 

En lucidez, haré memoria

Creo haberme transformado de nuevo

Estoy quebrantada.

No,

peor aún, 

poseída.

Invasora rabia de mi descontento.

 

Joven, 

resultó mi bello palacio ser un castillo de arena 

¿Cómo quieres que no pierda la cabeza 

si en mi cuento jamás volverás a ser el caballero?

Mi papel no lleva nombre, solo propósito de castigarte.

No queda nada escrito y pocos renglones

Ahora mira cómo el animal más grande es la ira

Y no la lujuria……