Rafael Blanco López

Sin aviso

No hubo campanas, ni una señal en el cielo, ni siquiera esa certeza que a veces inventamos para creer que estamos preparados.

 

Simplemente apareciste.

 

Y desde entonces hay lugares de mi vida que llevan tu nombre aunque nadie pueda verlo.

 

No sé en qué momento dejaste de ser alguien que conocí para convertirte en alguien que extraño incluso cuando estás conmigo.

 

Tú llegaste sin aviso.

Y yo, sin darme cuenta, te estaba esperando. 

 

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Rafael Blanco López 

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