Ya no me duele tanto recordarte.
Me duele más esa forma lenta
en que te vas borrando
sin irte todavía.
Porque uno cree que olvidar
va a ser una especie de alivio.
Pero no.
Olvidar también duele.
Antes venías entera,
con toda tu boca,
con todos tus ojos.
Pero ahora llegás como en partes.
Cada vez menos,
cada vez más de a poco.
A veces no sé
si decías mi nombre
de cierta manera
o si me lo inventé
porque me cuesta
cada vez más recuperarte.
Duele perderte dos veces.
Porque te fuiste, y te vas,
con todo lo que no tengo.
Por eso duele más olvidarte.
Amor,
qué lenta muerte es esta.
La de perderte dentro de mí
Y qué triste el oficio
de dejar de saber,
poco a poco, quién eras