Angel Samuel

Flamenco en negro

Aquella mujer tan hermosa,

con sus tacones era mi musa;

bailaba con un gran talento,

sus mil pasos, en momentos.

 

Tan cortos y tan armónicos,

como sus ojos eran tan bonitos;

que relucían su confiada alma,

pues ella misma se ama.

 

Muestra su talento al mundo,

sin pena, pues siempre lo ha deseado;

con tus pasos, yo solo me enamoré,

pues esas hermosas piernas querré.

 

Tu cuerpo, tan hermoso y deslumbrante,

tan solo me parecía bellamente,

una obra de arte a punto de completarse;

como si dos cisnes fueran a besarse.

Autor: Samuel Fuentes