Darío Méndez

Nostalgia

 

Hay un rostro sonriente

que espera cada mañana,

como la luz que se queda

un instante en la ventana.

 

Y sin embargo, a veces,

cuando la tarde se inclina,

regresa una vieja música

que creía perdida.

 

No sé si es la memoria.

No sé si es la costumbre.

O si el amor, cuando ha sido cierto,

encuentra modos de esconderse.

 

Aparece en un gesto cualquiera,

en una forma de nombrar las cosas,

en el temblor de una sonrisa

que se parece a otra sonrisa.

 

Y entonces nadie sabe

qué nombre darle a la nostalgia:

si es ausencia,

si es recuerdo,

o si es una pequeña llama

que aprendió a vivir a oscuras.

 

Mientras tanto,

un rostro amado sigue aquí,

llenando de pan y de mañanas

los rincones de la casa.

 

Y el corazón,

torpe como siempre,

No distingue las cosas que pasan

Si es dolor lo que siente cuando recuerda

O es amor presente el que sana.