Ayer, te vi… no con mis ojos
te vi desde la comprensión de tus textos;
no pude, supe, quise? responder,
tan solo me nació abrazarte.
En prosa prefieres que responda?
Ayer, abracé tu fragilidad,
esa imperiosa necesidad
de cobijarte en esa pena tan honda.
Ser escudo en la tormenta;
compartir tu sombra,
echar a ese que no se nombra,
hacer trizas lo que te atormenta.
Pero no pude. Cada uno tiene sus propios demonios y yo... solo te vi.