Cuando sientas que se aproxima
y el eco de las voces esté cerca,
huye.
Ellos no podrán alcanzarte esta vez.
Si el camino frente a ti se torna oscuro,
adéntrate en él.
Ellos solo verán sombras danzar
allí donde tú ya no estés.
Escucha ahora:
Cuando el día se desplome como un muro
y tus pies se disuelvan en el abismo;
cuando el océano se derrame sobre tus ojos
y un elefante hunda todo su peso en tu pecho;
cuando la lógica muera
y tu mente se quiebre
en un silencio blanco,
entonces, por favor, recuerda:
no es libre quien logra salir,
sino quien sabía dónde estaba.