Elias Castellano

JUNTO A LEDA

 

 

 

 

Cándidamente cándidas

tus pestañas bajaban.

 

Yo que te contemplaba,

inquirí a media voz

¿Me amas?

 

Tus labios, temblorosos,

no dijeron palabra.

 

Tu muda candidez

oprimiéndome el alma,

mantenía mis ojos

buscando tu mirada.

 

En el centro del patio

la fuente susurraba

aquel líquido rezo

de la figura alada

de un antiguo dios griego

que impávido miraba,

mientras su amor, amado,

amor dulce le daba.

 

La figura del cisne.

El rumor de las aguas.

La quietud de la noche.

Y tu boca callada,

crearon un romance

que aún germina en mi alma.