Se abre el libro de una extraña contabilidad,
donde las sumas pierden su derecho,
el saldo final carece de piedad:
el todo es menos que el cero en el pecho.
No hay axiomas matemáticos a los cuales recurrir,
ni teoremas que calmen esta herida;
un algoritmo sin significante que esculpir
en la pizarra fría de una vida.