Por nuestros hijos, el amor,
siempre es incondicional,
es una entrega total,
todo ternura y candor;
es soportar con valor
esa caída letal,
aquella herida infernal
consecuencia de un error;
no los debemos dejar,
hay que sanar esa herida,
orientarlos con tesón;
también debemos gozar
tantos logros en su vida
siempre ayuda y comprensión...