José Luis Barrientos León

Geografía de lo perdido

 

Hubo un tiempo en que el día empezaba en sus ojos.

A esa muchacha que tuvo al barrio haciendo fila

y revoloteando como luciérnagas en las bombillas,

la gravedad del mundo no parecía afectarle.

 

Pero los años son un negocio sucio.

A esa muchacha que fue inocencia

se le quebró el corazón de porcelana,

se le bebieron de un trago la sonrisa.

 

La vida con ella tuvo prisa,

dejando un saldo de ceniza y calles frías.

Me queda la memoria como un testigo inútil.

Y quién me hace entender

que la entretuve ayer

temblándome en las manos,

cuando el futuro era solo una palabra limpia.

 

Maldigo las leyes de la física y del tiempo,

maldigo el no poder volvernos a esconder

detrás de los armarios y a oscuras,

compartir un ramillete de caricias

que hoy ningún juzgado de guardia podría defender.